Características del agua potable según la oms
El control de la dureza mejora la experiencia del consumidor.
El agua potable debe estar libre de microorganismos patógenos como bacterias, virus y parásitos. No debe ser salado, amargo o tener cualquier otro sabor extraño. La protección de las fuentes es fundamental para la sostenibilidad.
El agua potable, según la OMS, debe ser incolora y sin turbidez perceptible. Los plaguicidas pueden ser tóxicos y afectar la salud humana, incluso en pequeñas cantidades. El monitoreo regular de estas sustancias es vital para asegurar la potabilidad. La presencia de residuos de plaguicidas en el agua potable debe ser mínima o nula.
Debe ser inodora, lo que significa que no debe tener ningún olor desagradable. Valores muy altos pueden afectar el sabor y la calidad general. El cloro residual ayuda a prevenir la recontaminación durante el transporte y almacenamiento.
Así se minimiza la presencia de microorganismos y contaminantes. El monitoreo de la conductividad ayuda a detectar problemas de contaminación. La calidad microbiológica es uno de los aspectos más importantes. También puede afectar el sabor del agua y la formación de sarro.
Aunque no es un riesgo directo para la salud, la dureza extrema puede causar problemas en electrodomésticos. La conductividad eléctrica del agua potable debe mantenerse dentro de los límites recomendados. El monitoreo de la radiactividad es esencial para proteger la salud pública.
Sabores anómalos pueden ser signo de contaminación por minerales o productos químicos. La desinfección adecuada es fundamental para eliminar estos patógenos. Así se garantiza la seguridad del agua para el consumo.